HABLAMOS DE CORIA

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viernes, 13 de enero de 2023

La Captura de un sueño

 
Me desperté en el cuarto de siempre en la cama de siempre. La noche anterior me había quedado hasta bien entrada la madrugada estudiando para el examen de biología que tenía después de las vacaciones de Semana Santa. 

Con un bostezo me levanté, mientras abría perezosamente los ojos. Fruncí el ceño ante las paredes, que antes estaban tan pulcramente pintadas, ahora estaban desconchadas y con grietas en las esquinas; complicado no darse cuenta hasta ahora.
La cosa se volvió más extraña al notar la gruesa capa de polvo en los muebles, además de su evidente deterioro; la mesita de noche se sostenía milagrosamente en pie valiéndose únicamente de dos patas y media.

A pesar de aquello mi mente seguía demasiado dormida como para que la alarma saltara. Esperaba el grito de Joselito desde la tienda de enfrente de mi casa; anunciando que le acababan de llegar las frutas o avisándole a algún vecino de cuanto le debía de la compra del día anterior. En vez de eso solo escuchaba el silencio.

«Estará cerrado por algún cumpleaños» fue lo primero que pensé, pero al asomarme por la ventana los ojos se me abrieron de par en par. La pequeña tienda había desaparecido, realmente no quedaba nada que recordara al  edificio que había visto cada día durante doce años al salir por la puerta de mi casa. Ahora lo que veían mis ojos era una estructura moderna, de paredes de hormigón y enormes ventanales.
Con una rapidez guiada por la desesperación que empezaba a brotarme en el pecho, me calzé las Converse y me vestí rápidamente. El silencio al salir de mi habitación me asustaba cada vez más. Generalmente escucharía a mi madre hablar con mi tía por teléfono, mientras esta trataba de convencerla para ir a comer a la Soledad. Pero no se oía nada.

Bajé lo más rápido que pude las escaleras, donde las marcas de los zapatos quedaban impresa por el polvo en los escalones. Con demasiado esfuerzo abrí la puerta. Lo que me esperaba en la calle no me lo podía haber predicho nadie:
El color amarillo y blanco del pueblo que antes pintaba las casas había sido sustituido por un gris oscuro y paredes de cristal. Nada seguía igual, la casa de mi abuela, un edificio de época; había sido sepultado por una tienda de ropa extraña con colores demasiado grises para ser la moda actual. Presa del pánico eché a correr sin saber muy bien a donde iba, choqué con una niña que llevaba la camiseta de España con dos estrellas sobre el escudo, ¿en que momento habíamos ganado otro mundial?
Paré delante del quiosco de lotería, abrumada por el sentimiento de que estaba fuera de lugar.
Anda que me equivocaba, en la papeleta, justo arriba de la imagen de Santa Rita la fecha casi me hace caer de espaldas.2 de a
bril; Domingo de Ramos, del 2122.

Cayetana Veloso Rivero

6 comentarios:

  1. “Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios, o del demonio, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo". Federico García Lorca
    Desde luego estás tocada por la varita mágica del duende. Ánimo, guapa.

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  2. Muchas gracias, anóniimo, espero que al menos en cierto grado sea cierto

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  3. Serás escritora famosa .
    Eres muy buena Cayetana

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  4. fenomenal señorita , has escrito un sueño muy bonito, sigue así.

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